Blog de Alejandra

Por mi carácter me estoy quedando sola

Carácter es una palabra que viene del latín y que significa o se traduce como tallar o esculpir. Todos tenemos la habilidad de tallar o esculpir nuestro carácter. Todos podemos hacer de nuestro carácter una obra de arte. No tenemos por qué vivir con carácter podrido toda la vida. No tenemos por qué vivir con carácter débil toda la vida. No tenemos por qué pasarnos la vida llorando, siempre nos dañan. Tenemos como seres humanos la habilidad de tallar el carácter que queremos tener.

¿Te pusiste a pensar qué carácter te gustaría tener? No el que tenés y que es así y te va a quedar para siempre. ¿Qué carácter te gustaría tener? Porque eso es lo que tenés que trabajar, eso es lo que tenés que tallar, todos tenemos esa habilidad. Pero hoy quiero hablarte específicamente de una emoción que especialmente tenemos las mujeres y que a los hombres esta charla les va a venir muy bien para conocer un poquito más acerca de las mujeres. Vamos a hablar acerca de la furia. ¿Cuántas sintieron furia alguna vez en su vida? Todas, me quedo tranquila entonces. Vamos a hablar de la furia, que muchas veces la furia está muy escondida debajo de la rabia.

 

Les pregunté a unas cuantas personas qué las ponían furiosas. Y me contestaron lo siguiente, a ver si te identificás. Me dijeron, que no me digan cosas que deberían decirme. O sea, que me oculten cosas me pone furiosa. Que me revisen mis cosas les pone furiosas. Que hablen por mí. El caos del tránsito. Que me hagan bromas cuando estoy enojada. Que minimicen lo que digo. Que me ignoren. ¿A cuántas les da furia que las ignoren? Que me traicionen. ¿A cuántas les da furia que las traicionen? Y estas son algunas de las cosas que nos pueden poner furiosas a las mujeres.

 

Alguien definió la furia como aguas termales hirvientes que pueden entrar en erupción en cualquier momento. Y la furia es mental y es física, porque se te transforman los pensamientos, si es que podés pensar, y se te transforma el cuerpo cuando ese volcán está a punto de estallar. Esa furia descontrolada asusta, no sólo  a los que están alrededor tuyo, sino que también nos asusta a nosotros cuando descargamos esa furia, porque no sabemos qué es lo que nos está pasando.

 

Ahora, quiero hoy dirigirme especialmente a las mujeres, porque los hombres saben manejar mejor su furia, algunos. ¿Por qué las mujeres estallamos en furia? Básicamente cuando nuestra inocencia se pierde. Ahora les voy a explicar qué significa esto. Cuando nuestra confianza es traicionada. Cuando pensábamos que teníamos un matrimonio maravilloso y, de pronto, nos enteramos que el marido fue infiel. Cuando pensábamos que teníamos una familia espectacular y, de pronto, nos enteramos que el marido gastó el dinero en algo que nunca nos avisó.

 

Y vivíamos en un mundo de inocencia. Y, de pronto, esa inocencia es traicionada. Y eso desata la furia en una mujer. Cuando esperábamos amor de un papá y ese papá nos abusó o nos violó. Cuando esperábamos amor de una mamá y esa mamá lo único que hace es golpearme cada vez que traigo una mala nota de la escuela o cada vez que hago algo incorrecto o cuando salgo con un chico que a ella no le gusta. Me golpea físicamente o con palabras.

 

Entonces, en ese momento que aparece esa herida, que salgo de mi inocencia donde parecía que el mundo no era así, que nunca mi amiga me iba a traicionar, que nunca mi novio me iba a traicionar, de pronto, cuando se quiebra mi inocencia, ahí aparece la furia. Cuando pasó algo que no imaginaba. ¿Y generalmente qué hacemos las mujeres? Ocultamos la furia. Tenemos tanta inteligencia, tanta habilidad, que podemos ocultar la furia.

 

Pero esa inteligencia de ocultar la furia no nos sirve para nada. Nos termina destruyendo. ¿Cómo ocultamos la furia? ¿Cómo la enmascaramos? Detrás de enfermedades mentales y físicas. Cuando una mujer tiene furia, que es más que bronca, es ese volcán interno. Y tiene miedo porque nos criaron a las mujeres para ser buenas. ¿A cuántas las criaron para ser buenitas, bondadosas, misericordiosas?, esa furia está adentro. Como te sentís mala si la soltás y sentís que es algo que no podés hacer, la empezás a ocultar, le ponés disfraces, con enfermedades mentales o físicas.

Por ejemplo, es muy común una mujer que tenga mucha furia tenga ataques de pánico, una mujer que tenga mucha furia que tenga fobias, que tenga bulimia o anorexia, es muy común en una persona bulímica o anoréxica furia, que le dio no se qué soltarla y la guardó dentro suyo y la disfrazó con una enfermedad.

 

Yo siempre les digo que detrás de una mujer depresiva hay mucho enojo que nunca habló, que nunca dijo. A través del alcohol, a través de la comida, a través de una fatiga crónica, esas mujeres que ya no deciden nada, que se la pasan acostadas en la cama, que aguantan cualquier situación difícil, porque no pueden reaccionar. Mujeres que se quedaron sin reacción porque querían soltar la furia, pero como les estaba prohibido desde el nacimiento, ya no saben cómo reaccionar en la vida. O sea, son las eternas buenas que se terminan muriendo de graves enfermedades.

 

¿Qué tenemos que hacer con la furia? Porque la furia es una emoción que bien educada te sirve. Me sirve. A la furia hay que sacarla, no hay que guardarla, pero hay que sacarla una vez que aprendas a educarla. Voy a educar mi furia, porque todas tenemos furias. Yo sé que la tengo. Entonces, hay que educar la furia porque hasta ahora te la viniste guardando y lo único que hiciste fue usar la furia en tu contra. Y eso no sirve. Tampoco sirve cuando la furia la usás en contra de los demás. Voy a educar mi furia.

Leía de una mujer que venía en su auto y, de pronto, mira por el espejo retrovisor y ve a una mujer acariciando al hombre que manejaba. Y cuando mira quién era el hombre que manejaba, se da cuenta que era su marido. Y ahí se imaginan, le estalló la furia. ¿Qué hizo? Dio marcha atrás con el auto y se lo chocó. El auto de él y el auto de ella quedaron totalmente destruidos. A ella no le sirvió nunca más el auto, ni siquiera lo pudo vender por nada y no tenía plata para arreglarlo. ¿Quién se terminó perjudicando? Ella. ¿Por qué? Porque sacó la furia, pero la sacó en contra de ella. Sacó la furia, pero en contra.

 

¿Se acuerdan que una vez yo les conté de Sansón? ¿Qué hizo Sansón el último día de su vida? Dijo, me pongo en las columnas, usó todas las fuerzas que tenía, sacó toda la furia que tenía, pero las columnas se cayeron y el templo encima de él y él terminó muriendo. Murieron sus enemigos y él con sus enemigos, cuando él podría haber usado la furia para salvarse él, podría haber hecho que todos los enemigos murieran y él haberse salvado y seguir como juez de la nación, pero, sin embargo, en ese momento él no usó la furia con sabiduría. Hoy vas a aprender a usar la furia con sabiduría.

 

Entonces, ¿cómo se educa la furia? ¿Cómo educás esta emoción? Porque las emociones están ahí para usarlas a nuestro favor, no en contra nuestra. Primero, ponerle palabras a la furia. Preguntate, hablate, qué es lo que me enoja realmente. Tenés que preguntártelo, ¿qué es lo que me está enojando? ¿Qué es lo que hace que yo siempre reaccione? ¿Por qué siempre respondo como una loca? ¿Qué es lo que realmente me hace enojar?

Ay, porque me molesta. Me molesta que mi ex no venga a buscar a mis hijos para salir. No, no te molesta que tu ex no venga a buscar a los hijos, te molesta que no los venga a buscar cuando tu ex sale con su otra pareja. Me molesta que no me hayan invitado a la fiesta. No, te molesta estar sola otra vez en las fiestas. Me molesta que esa persona no me haya saludado. No, te molesta que no hicieras nada y no fuiste a saludarla y esperabas que ella adivinara el pensamiento.

 

Te molesta una actitud tuya que no hiciste. Te molesta que no contestaras como tenías que responder. Te molesta que no hicieras lo que tenías que hacer. Preguntate qué es lo que te molesta. Te molesta que tengas un problema que hace años lo tenés que solucionar y no lo solucionás. Porque te es más cómodo no solucionarlo. Ponele palabras a la furia para que la furia se te haga consciente.

 

Sí, tengo furia, por esto, tengo furia de estar gorda, tengo furia de haberme casado con este tipo. Tengo furia de que mis hijos hayan reaccionado así. Tengo furia. Reconocelo, porque si no lo hacés consciente, la vas a disfrazar a la furia con algún síntoma que no es el problema. Tu problema no es la gordura. Tu problema es que hay algo más ahí que no pudiste ponerlo en palabras todavía, porque hasta te lo escondiste de vos misma, porque tenés miedo a hablar de eso. Tenés furia porque tu marido te fue infiel dos millones de veces, pero seguiste adelante con el matrimonio y tenés furia, porque la furia salta con cada herida del pasado. Entonces, tenés que ponerlo en palabras.

 

Cuando uno habla sobre un tema, lo desmitifica, le saca el poder, lo achica, le saca la emoción. El problema es cuando no hablás de un tema porque es tabú. En tu casa o en tu vida y ese tema no lo hablás nunca, no hablás nunca del embarazo de tu hija, no hablás nunca de los problemas de tu familia, no hablás nunca de la relación con tus suegros, no hablás. Lo dejás ahí y se transforma en un monstruo, porque lo que no se habla se agranda, dentro de la mente tuya y de la mente del otro. Entonces, tenés que ponerlo en palabras y hablarlo, hablarlo, porque cuando lo hablás, achicás el problema, ya no es tan grande, porque aprendiste a hablarlo, lo naturalizaste. Esto es lo que me está pasando.

 

¿Cuál es el tema tabú en tu casa? ¿Cuál es el tema tabú en tu vida? ¿De qué no hablás? ¿De qué no hablás? ¿Hay un tema del cual no hablás, que quedó ahí en el recuerdo pero no se saca a la luz? Tenés que empezar a hablarlo para achicarlo, para hacerlo natural, para poder resolverlo. Porque si está adentro, en algún momento se va a transformar en un síntoma, alcohol, anorexia, bulimia, depresión, ataque de pánico, fobia, lo que sea.

 

Pero tenés que ponerle palabras a la furia. Esto me dio bronca toda la vida. Me da bronca que siempre tenemos que soportar esta situación cuando tu hermana nos ocupó la casa. Y vos se la diste porque era su hermana. Tenés que hablar las cosas para que se haga chiquitito, para que ya no tenga esa carga emocional. ¿Cuál es el tema tabú en tu familia? No lo vayas a sacar en las fiestas esto. ¿Cuál es el tema tabú? Seguramente hay un tema del que no hablás. Y a la furia hay que ponerla en palabras.

 

Ana era una mujer que no podía tener hijos hasta ese momento. Y tenía mucha furia porque encima venía Penina, la otra esposa del marido que tenía hijos y la atormentaba, le taladraba el cerebro. Encima, tener alguien que te atormenta y como Ana era una mujer enseñada para ser buena, no respondía. Porque aparte se sentía humillada por no tener hijos, en menores condiciones. Entonces nunca respondía, pero se tragaba la furia. La furia estaba contenida en Ana.

 

Y tuvo dos síntomas. Esta mujer lloraba, o sea una depresión profunda y tenía anorexia. No podía comer, dice la Biblia que no comía. Lloraba todo el día y su semblante decayó, porque no podía sonreír y no podía comer. Dos síntomas que estaban enmascarando la furia que tenía adentro.

 

¿Cuáles son tus síntomas? ¿Cuál es la enfermedad que está enmascarando lo que nunca le pusiste palabras? Nunca hablaste de esas situaciones, o las hablaste una vez pero no te sirvió, porque tu pareja te dijo, ya está, ya está, ya lo hablamos, basta. No volvamos otra vez. Pero a vos te quedó adentro. Tenés que ponerle palabras a esa furia. Hasta que en un momento, fíjense el segundo punto, la furia me debe llevar a establecer objetivos.

 

Primero, le pongo palabras y segundo, esa furia me tiene que llevar a ponerme objetivo que me favorezcan a mí. Que me favorezcan a mí y a largo plazo, porque a veces descargamos la furia, que no está mal descargarla, pero la descargamos a corto plazo. Le grité, le insulté, le dije de todo, me puse enfrente, le rompí el auto, le tiré la ropa, se la tiré por la ventana, eso es a corto plazo. Es para el momento, ¿pero qué hacés con toda la raíz de la furia que quedó adentro? Por eso tenés que tener objetivos con esa furia a largo plazo que te favorezcan a vos.

 

Y nunca que destruyan al otro, porque cada uno en la vida va a cosechar lo que siembra. Entonces, no que destruyan al otro. Que me favorezcan a mí. Tenés que usar estrategias que te fortalezcan.

 

Ana se levantó y Ana se fue a hablar con Dios. O sea, le puso palabras a su situación, pero hizo algo, se levantó y fue a hablar con Dios. Porque en el fondo Ana no estaba enojada ni con Penina, ni estaba enojada con Elcana, su marido, Ana estaba enojada con Dios. Ese era el gran problema de Ana. Por eso, hiciera lo que hiciera Elcana y le diera lo mejor a ella, no la conformaba. El problema no era ni su marido ni Penina que tenía hijos. El problema era que estaba enojada con Dios.

 

Por eso, ella hizo lo mejor que pudo hacer, dijo, me tengo que sacar esta furia. Y fue a hablar con Dios, con el que estaba enojada. Y le dijo, si te dignares, porque tal vez no te dignás a mirarme a mí. Miraste a los otros pero a mí no. Pero si te dignares a mirar a tu sierva, y me mirares y me dieras importancia, porque parece que ahora no existo, Dios, para vos, y me dieras un hijo, yo te lo voy a entregar. Y ella habló, puso palabras, y en las palabras iba toda su furia.

 

Si no ponés en palabras tu furia, te vas a terminar enfermando, teniendo síntomas que los vas a usar para ser víctima de las circunstancias más adelante. Pero cuando Ana termina de descargar todo eso con la persona correcta, que era Dios, porque era con quien tenía el enojo, en ese momento ella decide levantarse aún sin saber la respuesta.

 

Pero decide levantarse y hace dos acciones a favor de ella. Una es que se va a comer. Decide que basta de anorexia, que basta de síntoma, no, me voy a cuidar, voy a comer. Y en segundo lugar, se va con el marido y tienen una noche de sexo. Comida y sexo, lo que te anda faltando. Así como escuchás. Comida y sexo. Pero a favor tuyo.

 

Porque hay mujeres que tienen vida sexual pero siempre es pensando en el marido, en la pareja, para hacerlos feliz a ellos. Porque a mí la verdad es que no me interesa. Yo pastora, no siento nada, nada de nada. El me toca y soy una estatua. Pero me dejo, porque sino… para él, y todavía no sabés lo que es disfrutar de la vida sexual. No sabés qué es disfrutar de la vida sexual. ¿Qué es un orgasmo, pastora? No sabés, porque creés que el sexo es para satisfacer al otro.

 

Pero ella dijo, voy a tener sexo para mí, porque el sueño es mío. Y el sexo es para mí, la comida es para fortalecerme yo. El sexo es porque tengo un sueño y lo voy a disfrutar porque es para mí. Hay cosas que tenés que empezar a pensar para vos. Hay cosas que mucho tiempo pensaste para los demás, y la furia está ahí adentro. Sí, algún día me va a llegar el momento. Si no accionás pensando en el beneficio tuyo, sonaste. Al final, tantos años de darle sexo sin querer y se fue con otra. Sí. Si cuando tenías sexo no estabas ahí. No estabas porque tu cabeza estaba en otra. Tengo que establecer objetivos que me favorezcan.

 

Lo hizo a su favor, no lo hizo en contra de nadie. No lo hizo en contra de nadie, no lo hizo para lastimar a nadie. Porque ella podría haberse levantado de ahí y haber dicho, ahora ya saqué mi furia, pero ahora voy a ir a Penina a cantarle las cuarenta. Pero no le interesó hacer eso.

 

Ahora voy a ir a  mi marido y le voy a decir, ¿quién te creés que sos? ¿Brad Pitt que sos mejor que diez hijos? Pero no se lo dijo. Porque a ella no le interesaba ni lastimar a nadie, pero se dio cuenta que tenía que dejar de lastimarse a ella misma, que tenía que soltar la furia con sabiduría.

 

¿Se acuerdan de Sara? Tenía una esclava que también había tenido un hijo con Abraham, con el marido de Sara. Y en un momento Sara dice, no la aguanto más. Me vive atormentando. Y le dice al marido, echá fuera a la esclava y a su hijo. Tenés que tener acciones que te favorezcan a vos. No está mal soltar la furia, está mal guardarla, está mal esconderla, está mal disfrazarla.

 

Por eso tenés que hacerte preguntas. Está mal que te vuelvas una adicta a la furia y que entonces respondas con furia a todo el mundo. La pastora dijo que la soltemos. Eso no es lo que te estoy diciendo. Entonces le gritás a todo el mundo, te enojás con todo el mundo, reaccionás siempre como un explosivo. No se te puede hablar, no se te puede decir nada y te quedás sola, porque sos adicta a la furia. ¿Por qué? Porque siendo adicta a la furia, reaccionando con furia todo el tiempo, los demás no te hablan temas importantes que tal vez te tendrían que hablar, que tendrías que resolver.

 

No resolvés ciertos problemas porque, no me hables de eso, basta, basta. Me voy. Y reaccionás como una loca. Entonces los demás, obviamente, no te van a ir a hablar. ¿Cuántas tuvieron furia alguna vez? No te vuelvas adicta a la furia. Es que con lo que me hicieron sufrí. Ahora salto por cualquier cosa. No estás actuando sabiamente. No estás actuando a tu favor. El coche te tiene que quedar intacto.

 

Hacé las cosas a tu favor. Tenés que tomar determinaciones que sean buenas para vos y que la furia no se me transforme en una reacción permanente. No te hagas la víctima, no digas, soy así, ahora me tienen que aguantar. Tantos años los aguanté yo, ahora que me aguanten con esta enfermedad. Sí, me tienen que acompañar a todos lados porque yo sola no puedo salir. Sí, sí, ahora me tienen que estar cuidando todo el tiempo lo que como o no como porque yo sola no puedo estar, porque no me sé controlar.

 

Te voy a decir algo muy importante. Acciones inteligentes te llevan a reacciones inteligentes. Y reacciones inteligentes te llevan a acciones inteligentes. Accioná con sabiduría, no como una nena porque todavía no maduró. No hagas las cosas en venganza para otro y para que le vaya mal al otro, hacé las cosas a tu favor para que te vaya bien a vos. Del otro Dios se encarga.

 

Sofía está frente a la puerta cerrada. Sofía, ¿te gustaría poder pasar para el otro lado? Porque del otro lado está tu salud, está el amor, el afecto, la alegría, está una vida tranquila, pacífica. ¿Te gustaría? Sí. Muy bien. Quiero que ahora grites con mucha fuerza, que empieces a gritarle a la puerta que se abra. ¡Ya abrite! ¡Ya abrite! Porque del otro lado está mi salud, mi familia, está mi prosperidad, está mi salud emocional.

 

No se abrió la puerta. La puerta no se abrió, porque le gritaste a la puerta. ¿Y viste alguna puerta que se abriera gritándole? No. Sola no, nunca se abrió. Entonces vamos a hacer otra estrategia. Te vas a arrodillar y le vas a pedir a Dios que te abra la puerta. Señor, por favor te lo pido, abrime esa puerta. Te lo pido, Señor, porque del otro lado, si querés que todo me salga bien, me tenés que abrir esa puerta, porque ahí está todo lo que quiero para un 2012 próspero y feliz.

 

No se abre. O sea que le gritaste, le pediste a Dios y no se abrió. ¿Qué tendría que hacer Sofía para que la puerta se abra? Ir y abrir la puerta. Hacelo. Y la puerta se abrió.

 

Hay cosas que tenés que hacer. Hay cosas en las que te tenés que levantar en este tiempo y accionar. Tenés que ir vos. Hay puertas que están esperando que las abras. Hay lugares que están esperando que entres y los conquistes.

 

Tal vez tengas que sacar toda la furia que tenés guardada hace muchos años, que hoy ni siquiera la puedas reconocer. Tal vez digas, no, esa era una bronquita que tenía. Y hay bronca ahí, porque estás mal, estás mal mentalmente, estás mal físicamente, estás mal psicológicamente, estás mal en tus relaciones interpersonales, no podés avanzar en tus objetivos, las cosas no están saliendo como querías, tu vida espiritual no funciona. Tal vez necesites ayuda de alguien.

 

No hay nada más lindo que reconocer que necesitamos la ayuda de alguien, porque no somos omnipotentes. La gente omnipotente se queda sola y queda frustrada, porque como te decía, ser humildes es reconocer que no somos Dios. Tal vez estés necesitando de ayuda, de un profesional que te ayude a soltar toda esa bronca. Hay gente que puede soltar toda esa furia y hace gimnasia aparte de todo esto que hablamos. Tal vez golpea un almohadón, pero algo vas a tener que hacer hasta que esa furia se haga consciente.

 

Sí, estoy enojada por esto. Y hace años que lo vengo guardando, esa mentira que me dijo mi pareja, esa actitud que él tiene siempre que a mí me molesta, pero no hace nada por cambiarla  y sabe que me molesta. Y tengo esa furia guardada. Y que cada tanto me agarra depresión, me agarra tristeza, me agarra angustia, lloro y a veces ni lo puedo explicar. Tal vez necesites ayuda.

 

Estos días me enseñó algo mi hija más grande. Me dijo, mamá, uno tiene que saber a quién le da autoridad para que le ayude. Porque no a cualquier persona le das autoridad para que te ayude. Entonces, sabés en quién tenés que poner esa autoridad y una vez que esa persona que le diste autoridad te dice algo, hacele caso. No hagas después lo que querés, porque le pusiste autoridad a esa persona. Si la persona te está diciendo, mirá, vamos a hacer esto, hacele caso.

 

El otro día me enteré de una mujer que murió porque tenía SIDA. Y el médico le dijo, vamos a hacer un tratamiento, ¿está dispuesta, señora? Sí. Tiene que tomar estos remedios. La mujer, sí, sí, sí y cuando fue a la casa tiró todos los remedios. Se murió hace unos días, unas semanas. Porque le dio autoridad al médico y se la sacó. Entonces, si le das autoridad a alguien, obedecé a lo que te dijo, a las instrucciones que te dio, porque entonces te va a ir bien.

 

Dice Efesios 4:26 no se ponga el sol sobre vuestro enojo. ¿Sabés qué quiere decir esa palabra? No que no te enojes, que te enojes y que hagas algo, acciones con ese enojo antes que venga la noche. Mirá qué distinto que se lee. No es, no te enojes, hacé algo con ese enojo. Trabajalo, trabajá ese enojo, ponelo en palabras, todo lo que vimos hoy, ponele una acción a tu favor antes de la noche. Hagan algo ahora, antes de que anochezca. ¿Hoy tenés furia? Hacé algo hoy, antes de que se vaya este día, porque mañana vas a estar más enferma. Hacé algo hoy por tu salud, hacé algo hoy por tu beneficio.

 

Dice Proverbios 27:15, gotera constante en día lluvioso es la mujer que siempre pelea. Quien la domine, escuchen bien esto, quien domine a la mujer que pelea, podrá dominar el viento y retener aceite en la mano. Quién la domine. Y como la Biblia no es incoherente, la Biblia no permite el dominio de un ser humano sobre otro. ¿Entonces, cómo dice acá quien la domine? A vos no te tiene que dominar nadie. O sea que quien la domine sos vos misma.

 

Te tenés que dominar a vos. Tenés que dominar tus emociones para que actúen a tu favor. Y dice, quien la domine, o sea, me tengo que dominar, dice que va a lograr dos cosas, dominar el viento y retener aceite en sus manos. Dos cosas imposibles. Dominar el viento. Que no sabés de dónde viene y a dónde va. Dominar el viento. Y retener aceite, o sea, vas a poder hacer tu imposible.

 

Si te sabés dominar a vos y a tus emociones para que funcionen a tu favor, si sabés dominar esa furia para soltarla y hacer algo productivo y verte sanada, vas a poder lograr lo imposible en tu área económica, en tu área emocional y espiritual, en tu cuerpo, en tu mente, porque tenés la capacidad de dominarte a vos misma. Y todo lo que hagas te va a salir bien.

 

¿Quién quiere lograr lo que hasta hoy era imposible? Aprendé a dominar tus emociones. Dominar tus emociones no es esconderlas, porque no se pueden esconder. Se van a transformar en un síntoma en algún momento, comedora compulsiva, fumadora compulsiva, jugadora, alcohólica, depresiva, fóbica, con ataques de pánico, no se puede esconder la furia. Creías que la escondías para ser buena, pero no se puede esconder, hay que soltar.

Pero soltala creativamente. Hay que soltarla con beneficio para vos. El auto te tiene que quedar intacto. Cuantas mujeres han logrado cosas por furia, porque fueron a defender derechos que no estaban siendo defendidos. Y se fueron al congreso, a alguna nación, defendieron un derecho que luego fue de bendición para miles, para ella y para miles. La furia es buena bien usada. La furia es buena, es una emoción que está dentro de vos, usala, pero bien. No para dañarte a vos y dañar a nadie, sino para lograr objetivos llenos de sabiduría.

 

Estallido, cuando estallás, cuando la furia te estalla, no lográs dominar nada, al contrario, perdés terreno. La gente te ve en un estado de locura momentánea, en un estallido momentáneo, porque siempre estás como una loca, gritando. Y nadie quiere saber nada con vos. Perdés terreno porque la gente dice, esta es una inmadura, no le puedo dar más. No puedo hacer que tenga nada, no puedo darle más responsabilidad. No, no le vas a dar.

 

Si una pastora tiene una líder que cuando se le dice algo estalla con furia, porque no sabe como soltarla creativamente, esa pastora no le va a dar más, porque dice, tiene problemas mentales esta mujer. Esa mujer que tiene ataques de pánico y que no busca ayuda, que prefiere tener el síntoma, tiene que rever cuál es la furia que tiene escondida, esa mujer está perdiendo terreno. No se le da más, porque no se le puede confiar nada.

 

Si con los ataques de pánico tenés que estar pendiente de tu enfermedad. Qué vas a estar pendiente de un sueño. Qué vas a estar pendiente de una tarea, de un gran negocio. No podés. No podés. Lo único que te da dominio y te hace ganar terreno es la sabiduría y nosotras, en este lugar, nos tenemos que volver cada vez más a Dios. La vida y el correr de la vida te tienen que servir para ser una mujer sabia, no convertirte en una necia, no convertirte en una loca que no tiene control de nada. Cada vez más sabias, cada vez más sanas.

 

Padre, en el nombre de Jesús, hoy me declaro libre. Hoy determino que voy a accionar con todas las situaciones que me traigan furia a mi favor. No voy a dañar a nadie, pero esto prometo, que no me voy a lastimar más yo. Te lo prometo y esta promesa la hago en el nombre de Cristo Jesús. Amén, amén y amén.

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